
Se trata de una feria de ganado que antiguamente se hacía en la calle Nueva de los Capellanes en el entorno del Monasterio de Guadalupe por San Jerónimo y que este año ha vuelto a realizarse después de muchos años.

Había vacas de leche, ovejas, cabras, hermosos caballos, algún burrito y dos ejemplares de excepcionales mulas traídas de Navalvillar de Ibor que han asombrado a todos. Cómo han disfrutado los niños y como hemos disfrutado todos.
Este año, el primero, seguro que ha servido de toma de contacto, que se ha aprendido y que se ha visto que se puede convertir en una realidad. Estamos seguros que las próximas ediciones seguirán siendo un éxito y que se recuperará una bonita tradición de algo que, a mucha gente, le llega muy dentro.
